sábado, 17 de diciembre de 2011

Elogio de la bahía de Nápoles


Vista del Vesubio desde el puerto de Nápoles.
Foto: Carmen del Puerto.

Dormía, cuando los gritos me despertaron y mi cuerpo empezó a cubrirse de ceniza… Continuaré este relato en otro momento pues Pompeya merece su propia serie de entradas en el bazar de la Retórica. Aquí no hablaré de la cólera de un volcán siempre activo, famoso por su erupción del 24 de agosto del año 79, en el que fueron sepultadas dos famosas ciudades romanas. Me limitaré a elogiar el bello paisaje que ofrece la bahía de Nápoles con el Vesubio de fondo y el famoso vino "Lacryma Christi" que producen las laderas de la histórica montaña.

El Olimpo: un volcán extraterrestre


Imagen compuesta del Monte Olimpo en Marte, obtenida a partir de imágenes de la sonda Viking 1 en 1978.

Nunca imaginé así la morada de los dioses, donde los Cíclopes, dotados de un solo ojo, construyeron pare ellos un gigantesco palacio de cristal. Intuyo en la imagen el trono de Zeus, de mármol negro pulido con incrustaciones de oro, al que se accedía tras siete escalones con los colores del arco iris y desde donde el dios del cielo y del trueno arrojaba sus mortíferos rayos. También visualizo el trono de bronce de Ares, dios de la guerra y Marte para los romanos, tapizado con piel humana y decorado con calaveras en relieve. Pero no percibo el trono de marfil de la diosa Hera, ni el de la bella Afrodita, diosa del amor, que como muchos otros dioses tenía su propio planeta. Y mucho menos presiento a Poseidón, dios de los Mares, aunque quizá el planeta rojo fue verde en el pasado con agua fluyendo por sus canales. Sin duda, este volcán marciano es majestuoso, con tres veces la altura del Everest, pero no me convence como panteón griego, donde los dioses se alimentaban de néctar y ambrosía. Quizá tengamos que seguir buscando volcanes dentro y fuera de nuestro sistema solar.

Fútbol en el Sajama


El volcán Sajama, de 6.542 m, en Bolivia.
Foto: Ricardo Porras.


Dicen que muy cerca de él, en el Campo 23 de Marzo, a 5.550 m, se jugó un partido de fútbol. Las vicuñas, como las de la foto, harían de porteros, supongo, porque no me puedo imaginar jugando a esa altura y con ese frío. Pero Evo Morales se empeñó en demostrar a la FIFA (Federación Internacional de Fútbol Asociado) y al mundo entero que no es malo para la salud jugar al fútbol o practicar cualquier otro deporte a más de 2.500 m. Él mismo marcó el tanto que dio la victoria al equipo presidencial frente al equipo contrario, formado por alpinistas. Probablemente, el jefe de Estado boliviano masticó mucha coca y no tuvo que someterse al control antidopaje. 

El Sajama, con 6.542 m sobre el nivel del mar, la cumbre más alta de Bolivia, es un volcán con nieves perpetuas, prueba de que está bien dormido, desde hace unos 10.000 años, si no completamente extinguido. Sus faldas, con bosques de queñua –los árboles que crecen a mayor altura del mundo-, animales en peligro de extinción, como el pájaro carpintero, y lagunas con aguas termales, están protegidas formando parte de un parque nacional con su nombre. Hoy, sin embargo, este ecosistema sigue amenazado por la tala, la ganadería y una futura carretera internacional.

Pico Viejo: un volcán eclipsado



El volcán Pico Viejo, en Tenerife.
Fotos: Ricardo Porras.
 
Con sus 3.135 m sobre el nivel del mar, este volcán fue relegado injustamente a un segundo puesto, pese a su espectacular cráter de 800 m de diámetro y a su mayor antigüedad. Eclipsado por su hermano Teide, tan sólo unos 500 m más alto, muy pocos valoran por desconocimiento la incomparable belleza de Pico Viejo. Este volcán comenzó a formarse hace 200.000 años y, en 1798, cuando todo el mundo tenía puestos los ojos en Napoleón desembarcando en Egipto, quiso llamar la atención con una erupción que arrojó lava durante tres meses. Pero no por ello hay que establecer ninguna relación con las Pirámides de Giza.

El Teide y la amenaza de la Guayota

Fotos: Ricardo Porras y Carmen del Puerto.

 
Billete de 1.000 pesetas.

El Teide es un volcán de postal, también de billetes de 1.000 pesetas, que quizá volvamos a ver puestos en circulación… Los guanches lo llamaban Echeyde, que significa “infierno”, donde habita la Guayota o demonio del mal. Un día, la maligna secuestró a Magec, dios de la luz y el sol. Abrumados, los guanches pidieron ayuda a Achamán, el dios supremo, quien la castigó encerrándola en el interior de la montaña. Pero no la sometió fácilmente, pues ella combatió hasta el final con lanzallamas, bombas y otros proyectiles. 

De tipología vesubiana, que se caracteriza por violentas explosiones debido a la fuerte presión de sus gases, el Teide es uno de los volcanes más peligrosos del mundo… si no estuviera profundamente dormido. No obstante, las fumarolas de su cráter inquietan. Quién sabe si la Guayota planea hacer otra de las suyas.

sábado, 10 de diciembre de 2011

ÁFRICA EN BLANCO: Tributo a Mandela


Vista aérea de la isla de Robben Island.
Foto: Carmen del Puerto.

Ciudad del Cabo (Sudáfrica), 03/04/2010.

Nelson Mandela fue el preso más famoso de esta prisión de máxima seguridad desde 1964. En su celda de 2 m2 permaneció los primeros 18 años de su encarcelamiento, que fue de 27 años en total. Salió de ella en 1984. Fue puesto en libertad en 1990. El prisionero número 466/64 realizaba trabajos forzados en una cantera de cal, pero logró estudiar Derecho por correspondencia en la Universidad de Londres. Convertido en símbolo de la lucha contra el Apartheid dentro y fuera del país, Mandela representaba la falta de libertad de todos los negros sudafricanos. Esta entrada es mi tributo a Nelson Mandela, hoy redescubierto gracias a John Carlin y a Morgan Freeman. Vaya por delante mi condena a la ignominiosa política del Apartheid.

ÁFRICA EN BLANCO: La novela negra


Foto: Carmen del Puerto.

Ciudad del Cabo (Sudáfrica), 22/03/2010.

Caryl Férey vivió un año en Sudáfrica para documentar su novela más negra. Zulú –escueto título de la misma- es un retrato de un país que intenta olvidar su pasado más reciente. Pero la primera democracia de África convive con altos índices de violencia, sida y miseria, al margen de la cotidiana tensión racial. El escritor francés lo sabe y nos lo cuenta sin remilgos. En su brutal historia, ambientada en Ciudad del Cabo y con más realidad que ficción, una joven y rica afrikaaner, la hija de una antigua estrella del rugby, muere en extrañas circunstancias En su cadáver encuentran restos de una nueva y aniquiladora droga de diseño. Un comisario de policía de etnia zulú, con una infancia traumática debido al Apartheid, investiga el caso. Le espera una compleja trama donde negros anónimos –niños pobres y yonkies de los suburbios- son las cobayas humanas de un plan macabro diseñado por miembros del antiguo régimen. Los nazis fueron juzgados y ejecutados por sus atrocidades. En Sudáfrica, algunos reciben el premio nobel de la Paz mientras quién sabe si el Ángel de la Muerte aún anda suelto.