sábado, 3 de marzo de 2012

EROTISMO: “Femme noire”

 Cartel erótico en los aseos para mujeres de un conocido restaurante de Ciudad del Cabo (Sudáfrica).
Foto: Carmen del Puerto.

Poética y política no sólo empiezan con la misma letra. También pueden ir de la mano. Lo demostró Léopold Sédar Senghor, primer presidente de Senegal, fallecido en 2001. Símbolo de la cooperación entre Francia y sus antiguas colonias, si le preguntas a sus partidarios. Símbolo del neocolonialismo francés en África, si responden sus detractores. En cualquier caso, un hombre con sensibilidad capaz de escribir este bello poema simbolista dedicado a la mujer negra. El poder del erotismo, que no la erótica del poder.

FEMME NOIRE

Femme nue, femme noire
Vêtue de ta couleur qui est vie, de ta forme qui est beauté!
J’ai grandi à ton ombre, la douceur de tes mains bandait mes yeux.
Et voilà qu’au cœur de l’Été et de Midi, je te découvre,
Terre promise, du haut d’un haut col calciné
Et ta beauté me foudroie en plein cœur, comme l’éclair d’un aigle.

Femme nue, femme obscure
Fruit mûr à la chair ferme, sombres extases du vin noir, bouche qui fait lyrique ma bouche
Savane aux horizons purs, savane qui frémis aux caresses ferventes du Vent d’Est
Tamtam sculpté, tamtam tendu qui gronde sous les doigts du vainqueur
Ta voix grave de contralto est le chant spirituel de l’Aimée.

Femme nue, femme obscure
Huile que ne ride nul souffle, huile calme aux flancs de l’athlète, aux flancs des princes du Mali
Gazelle aux attaches célestes, les perles sont étoiles sur la nuit de ta peau
Délices des jeux de l’esprit, les reflets de l’or rouge sur ta peau qui se moire
À l’ombre de ta chevelure, s’éclaire mon angoisse aux soleils prochains de tes yeux.

Femme nue, femme noire
Je chante ta beauté qui passe, forme que je fixe dans l’Éternel
Avant que le Destin jaloux ne te réduise en cendres pour nourrir les racines de la vie.


MUJER NEGRA

Mujer desnuda, mujer negra
Vestida en tu color que es vida, en tu forma que es belleza.
Crecí en tu sombra y la dulzura de tus manos me vendaba la mirada.
Y así que al corazón de nuestro otoño y medio día, te descubro,
Tierra prometida, de alturas y de altivo calcinado cuello
Y tu hermosura me fulmina el corazón, como del águila el destello.

Mujer desnuda, oscura
Fruta ya madura y con la carne firme, éxtasis oscuros de este vino negro, boca que hace lírica mi boca
Sabana de horizontes puros, sabana que estremece las caricias fervientes de los aires del Oriente
Tam tam tallado, tam tam tendido que gruñe con los dedos de quien vence
Tu voz grave de contralto es el canto espiritual de la amada.

Mujer desnuda, oscura
Óleo que no arruga el viento, bálsamo de calma en los costados del atleta, en los costados de los príncipes de Malí
Gacela de celestes atractivos, las perlas son estrellas en tu piel de noche
Delicias del espíritu y sus juegos, reflejos de oro rojo que en tu piel destella
A la sombra de tu cabellera, se aclaran mis angustias con los soles a tus ojos tan cercanos.

Mujer desnuda, mujer negra
Yo canto tu belleza ahora que pasa, la forma que en lo Eterno voy fijando
Justo antes que el Destino receloso te reduzca a las cenizas, para poder alimentar las raíces de la vida.


(Gracias, Elena, por esta propuesta)

EROTISMO: Fahrenheit 451

Detalle de El baño turco (1862), de Dominique Ingres, en el Museo del Louvre, París.
Foto: Carmen del Puerto.

Quizá muy pocos conozcan la conexión entre Ray Bradbury y Hugh Hefner, además de su nacionalidad estadounidense, o mejor entre la novela Fahrenheit 451 (adaptada al cine por Francois Truffaut en 1966) y la revista americana “para adultos” Playboy. Cuando el ahora conocido escritor de ciencia ficción paseó sin mucho éxito su novela por distintas editoriales, fue el fundador de la revista porno de mayor tirada quien se ofreció a publicarla por entregas en 1954. A partir de entonces, literatura, periodismo e ilustraciones de calidad compartieron espacio en la revista con desnudos femeninos. El primero de ellos, el de Marilyn Monroe sobre una manta de terciopelo rojo que apareció como desplegable en sus páginas centrales.

Pero aún hubo otra conexión. El papel de los libros se inflama y arde a 451 grados Fahrenheit, temperatura equivalente a 233 grados centígrados. La revista Playboy, con sus ardientes mujeres desnudas, elevaba la temperatura de algunos hombres necesitados de estímulos visuales para satisfacer sus fantasías masturbatorias o para combatir una posible disfunción eréctil. “Bombero, apágame este fuego”, insinuaban aquellos eróticos cuerpos femeninos de formas tan voluptuosas. 

Hefner, siempre rodeado de un harén de “conejitas” y con su inseparable pipa, abandera una causa que simboliza un evidente retroceso en la lucha por los derechos de la mujer. En su revista “para adultos” –eufemismo para entrar en la categoría de lo políticamente correcto-, las mujeres aparecen deshumanizadas, reducidas a animales literalmente. Playboy perpetúa el estereotipo de mujer consumible. 

Por ello cuesta creer –aunque sea cierto- que el fundador de una revista tan machista haya sido un pionero en la defensa de los derechos de las minorías norteamericanas (negros, homosexuales…) cuando aún existía segregación en la gran democracia mundial. También sorprende que haya promocionado el jazz como género musical cuando todavía era considerada “la música de los salvajes”, en alusión a su origen afroamericano. Admira que Hefner se enfrentara con valentía al senador McCarthy y a su caza de brujas o cruzada anticomunista en los años 50, que tanto persiguió a guionistas de cine y escritores norteamericanos. Asimismo, asombra que defendiera en los sesenta el movimiento pacifista y lanzara mensajes contra las intervenciones norteamericanas en el extranjero, en plena guerra de Vietnam.

Pero lo que más cuesta imaginar, por lo paradójico, es que el playboy por antonomasia, tan criticado por el movimiento feminista, aunque muy censurado a su vez por el sector más conservador y religioso de EEUU, también haya sido, en el marco de su particular revolución sexual, un reconocido activista por la liberación de la mujer en materia de anticonceptivos y aborto. Joan Baez tampoco se explicaba qué hacía ella cantando en el show televisivo Playboy’s Penthouse de tan desconcertante editor.

EROTISMO: Eva y la manzana

 Lámina adquirida en la Feria de Artesanía de La Habana. Autor: Giral.
Foto: Carmen del Puerto.

Alguien muy querido, obsesionado con el Antiguo Testamento y de avanzada edad, atribuye todos los males de la humanidad a la perversa Eva por tentar con una manzana, en aquel jardín del Edén, al casto Adán, un santo varón sin duda. Sus descendientes femeninos no somos mejores, a su juicio. Pero es lo que tiene ser –si la genética finalmente lo confirma- nietas de la misma Eva mitocondrial, que vivió hace unos 200.000 años en algún lugar, aún sin esclarecer, del continente africano. Claro que a muchos les cuesta admitir que esta abuela, de piel tan oscura, sea el antepasado femenino de la humanidad. Puede que consideren tal posibilidad obra de una diabólica serpiente.

EROTISMO: Dánae y la lluvia de oro

Dánae y la lluvia dorada (1544), de Tiziano Vecellio, en la Galleria Nazionale di Capodimonti (Nápoles, Italia).
Foto: Carmen del Puerto.
 
Dánae recibiendo la lluvia (1553), de Tiziano Vecellio, en el Museo Nacional del Prado (Madrid).

Dánae (1907-1908), de Gustav Klimt, en el Leopoldmuseum de Viena (Austria).

No hablo de yogures, sino de un personaje mitológico que ya aparece en la Ilíada, aunque fue el poeta Horacio quien lo popularizó en versión romana, con Júpiter reemplazando a Zeus y Eros dando paso a Cupido. Todo esto ya lo conté en la entrevista vinculada a la entrada “Desnudando a Dánae”, la de Rembrandt, aunque han sido muchos otros los que se han atrevido a pintarla con mayor o menor dosis de erotismo, como Tiziano, que la retrató varias veces, o Klimt (obsérvese la expresión onírica y orgásmica de la Dánae austriaca). 

Para una mejor compresión de las imágenes, recuerdo aquí de nuevo el mito de Dánae, que comienza cuando el Oráculo de Apolo vaticina a su padre Acrisio, rey de Argos, que éste moriría a manos de uno de sus nietos. Para evitar que esta amenaza se cumpliera, Acrisio encerró a su única hija, Dánae, en una torre de bronce inaccesible, custodiada por una anciana. Pero la belleza de la joven atrajo a Zeus, quien esclavo de sus instintos la sedujo convertido en una fina lluvia de oro. 

De la unión nació Perseo, y Acrisio, al enterarse, encerró a su hija y a su nieto en una caja de madera hermética que arrojó al mar. La suerte hizo que un pescador los recogiera en la costa de la isla griega de Sérifos. Allí, el rey Polidectes esclavizó a Dánae y entregó el niño a los sacerdotes del templo de Atenea. 

Perseo se convirtió pronto en un personaje de leyenda protegido de los dioses y odiado por Polidectes, que le enviaba a misiones peligrosas, como enfrentarse a la mortífera górgona Medusa, de cabellos de serpiente. Con ayuda del escudo de Atenea utilizado a modo de espejo, Perseo cortó la cabeza de Medusa. Ésta era una de las tres hermanas Górgonas, tan horrible que convertía en piedra a cualquiera que osara mirarla. Precisamente gracias a ella, Perseo pudo librar a Andrómeda del monstruo marino. El héroe regresó a Sérifos para liberar a su madre de Polidectes, a quien dio muerte. Por su parte, Acrisio quiso reconciliarse con su nieto, pero con tan mala suerte que resultó muerto accidentalmente por un disco que Perseo lanzó durante la celebración de unos juegos deportivos. Se cumplía así la inexorable profecía del oráculo. 

Muchos de los personajes de esta leyenda tienen un espacio propio en el cielo: Perseo, Andrómeda, Casiopea, Cefeo, la Ballena y Pegaso.

sábado, 25 de febrero de 2012

Desnudando a Dánae

Dánae (1636), de Rembrandt. Museo Hermitage de San Petersburgo (Rusia).

Leningrado, 15 de junio de 1985. “En el resplandor de la tarde, junto al río Neva, un joven lituano no identificado entra en la galería de Rembrandt del segundo piso del Hermitage. El primer cuadro que le saluda es Dánae, tendida en su lecho, apoyada en su codo izquierdo, con la piel bañada en luz dorada, y los pechos, el vientre y los muslos vueltos receptivamente hacia el espectador. El hombre se acerca al cuadro y apuñala a la joven en la ingle rajando el lienzo y aumentando el roto más de diez centímetros a medida que arrastra el puñal por la herida. La pincha una vez más y se dispone rápidamente a un segundo embate arrojando una botella de ácido sulfúrico sobre el rostro, el torso y las piernas... En pocos minutos, la pintura está hirviendo y el óleo carbonizándose”. (SCHAMA, Simon. Los ojos de Rembrandt. Plaza & Janés. Barcelona, 2002. p. 427)).

Ésta es la crónica que, en su libro Los ojos de Rembrandt, hace el profesor de Historia del Arte de la Universidad de Columbia Simon Schama del atentado que en 1985 sufrió el cuadro de Rembrandt Dánae. Un atentado que los rusos ocultaron a la Humanidad hasta su polémica restauración, que tardó doce años y que fue lograda sólo en parte. El consuelo de que se hubiera dañado únicamente un tercio del cuadro fue relativo, porque esta fracción correspondía a la zona central: el cuerpo de la mujer. Algunos detalles importantes han desaparecido para siempre: la parte baja de la sábana que originalmente cubría las piernas, la mayor parte del brazalete de coral de la muñeca derecha, el pesado manojo de llaves que sostiene la anciana criada y –lo más grave, quizá- “el chorro de luz dorada que se vertía sobre las carnes de Dánae y la hacían resplandecer como si estuviera irradiada por una especie de éxtasis sublime” (SCHAMA, p. 428).

Por esta razón, decidí entrevistar al personaje que había cometido semejante atentado terrorista contra la obra –quizá el desnudo más bello- de uno de los grandes maestros de la pintura barroca. Su nombre –BRONIUS MAIGIS- permanecerá por siempre vinculado a un cuadro convertido por el ácido y el cuchillo en monumento a la barbarie.

ENTREVISTA IMAGINARIA CON:

Un destripador de cuadros


El rostro de Bronius Maigis se desdibuja como un aguafuerte de Rembrandt. Y sin remedio se me antoja el personaje central de Crimen y castigo, el noble asesino que creyó obrar en beneficio de la Humanidad. Su demencia fue juzgada en los tribunales y lleva cerca de dos décadas encerrado en un manicomio de Siberia. Ahora, a sus 77 años, pinta cuadros y vive rodeado de libros sobre Rembrandt y el Barroco, que lee sin descanso como si el Arte mismo fuera su condena. En esta entrevista hace gala de su erudición y de una ironía contenida.

ENTREVISTA en pdf (21 páginas):


(Trabajo para la asignatura “Historia del Arte II” que realicé en 2002)

sábado, 18 de febrero de 2012

Era la noche un disfraz

Panorámica de Venecia, la ciudad de elegantes enmascarados.
Foto: Carmen del Puerto.

CRÓNICA DE CARNAVALES

Allí todas las pasiones se daban cita. Unas por su altura y otras por su mala reputación. Pero renombradas o populares, castas o impuras, era la noche un disfraz.

Allí estábamos, cansados de rutina, de vernos siempre la misma expresión de fatiga en el rostro, escondidos tras un antifaz de fantasía, recuperando tradiciones que antaño marcaban el paso del tiempo.

Don Carnal y doña Cuaresma en lucha. Venció lo afrodisíaco, lo digestivo y lo sensual. Y allí, enfundados en nuestras capas, lo comprendimos. El duelo entre buenas y malas costumbres, favoreciendo una vez más al dios del vino, del buen comer y de la orgía.

Allí todo estaba permitido: la sátira al vecino y al orden impuesto, la alternancia de papeles, la máscara, el desenfreno, la voluptuosidad. Pero, pese al demonio, todo fue como Dios manda: baile y alegría hasta el amanecer. Ni saturnales ni conjuras mezquinas, sino costumbres paganas tan arraigadas en el espíritu de los pueblos que hasta los Padres de la Iglesia se vieron obligados a respetarlas en el pasado. “Carnestolendas”, a veces también prohibidas.

Pero no nos engañemos, aquello terminó un miércoles de ceniza. La Cuaresma se vengó de nuestra frivolidad y, con desconsuelo, enterramos a la sardina para no faltar a la costumbre. Se impuso el arrepentimiento y nos mudamos del pecado a la penitencia, del empacho al ayuno. Desvanecida la fiebre común de los carnavales, ya sólo quedó la esperanza de los que vendrán. Y, en la memoria, un baile de máscaras porque, una vez más, fue la noche un disfraz.

Roles en Carnaval

 
Niños disfrazadas en el “Carnevale dei Bambini a Piazza del Carmine”, en Nápoles (Italia).
Fotos: Carmen del Puerto.

Nos hacen sonreír, pero ¿deberíamos poner límites en algunos casos? Por favor, dejen sus comentarios a continuación.