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sábado, 8 de octubre de 2011

VIGILANDO LA KASBAH DE LOS OUDAYAS


 
Niños rabatíes en los jardines de los Oudayas (Rabat, Marruecos).
Fotos: Carmen del Puerto.

Sólo tienen seis años y una sonrisa permanente, pero ya se han propuesto una misión en la escuela. En el recreo, son los vigilantes de la Kasbah almohade de los Oudayas, a la puerta de un jardín andalusí, entre laureles y naranjos. Juegan a ser como aquellos soldados del Sáhara que protegieron la medina rabatí de los enemigos del norte. Vigilantes muy jóvenes vigilados a su vez por muy jóvenes maestras, que también sonríen cuando interrumpes su juego infantil. Pero quizá estos niños y sus tutoras deberían temer, como los sultanes alauitas en el pasado, a los piratas españoles, por muchos globos de colores que lleven de regalo en la mochila.


SE VENDEN BESOS Y ABRAZOS


 Escolares de Ciudad de México.
Foto: Carmen del Puerto.

Ellas no son culpables, sólo son ingeniosas. Pero entristece que se financien su viaje de fin de curso vendiendo besos y abrazos. Ellas no son culpables, sólo son ingeniosas. Pero a su edad han aprendido que nadie regala nada, y ellas tampoco. Ellas no son culpables, sólo son ingeniosas. Y al menos no delegan en sus padres la venta de lotería, toallas o polvorones. Ellas no son culpables, sólo son ingeniosas. Aunque podrían haber ideado obtener su recompensa económica a cambio de algún esfuerzo o tarea en bien de la comunidad. Ellas no son culpables, sólo son… ingeniosas.

LECCIÓN BAJO EL VOLCÁN


 
 Niños en una escuela de Buea (Camerún).
Fotos: Carmen del Puerto.

Su húmeda escuela yace a los pies del Monte Camerún, un volcán aún activo de 4.100 metros de altura, que los locales ascienden con facilidad, incluso porteando las pesadas mochilas de los turistas. Los escolares no disponen de muchos recursos educativos y su maestra ha de suplirlos con ingenio. Aun así, algunos se duermen sobre las mesas. Otros, en cambio, sonríen y miran con curiosidad a esa mujer blanca que les habla de un volcán como el suyo, pero situado en una pequeña isla, muy alejada de allí. “¿Y qué es una isla?”, preguntan estos niños de un continente tan inmenso como necesitado.

Buea fue la capital de la colonia alemana de Camerún a principios del siglo XX, hoy pertenece a la zona anglófona de un sorprendente país donde la mayoría habla francés.

HACIENDO LA REVOLUSSIÓN


 
 Niños cubanos en el Monumento al Che en la Plaza de la Revolución de Santa Clara (Cuba).
Foto: Carmen del Puerto.

Unos hacen la revolución y otros la estudian, con mayor o menor entusiasmo. Un fervor que parece declinar con el tiempo en un país como Cuba, que defiende su historia revolucionaria y sus reconocidos logros, entre ellos la educación. Pero el Che, que era argentino y realmente se llamaba Ernesto Guevara de la Serna, continúa levantando pasiones, no sólo en el Caribe. Sus fieles peregrinan hasta su mausoleo, en Santa Clara, donde descansan sus restos desde 1997. El comandante que condujo una columna rebelde desde Sierra Maestra hasta la provincia de las Villas es un héroe de leyenda, inmortalizado en los libros de texto de los escolares cubanos. Ya lo dijo él: “hasta la victoria siempre”.

CATEQUESIS COPTA


Catequesis en Deir el-Abyat, Monasterio Blanco (Sohag, Egipto)
Foto: Carmen del Puerto.

No estudian el Corán y probablemente no conozcan con mucho detalle los preceptos del Islam. Ellos son niños coptos, descendientes de los egipcios que abrazaron el cristianismo en el siglo I y hoy parte de una comunidad religiosa que intenta convivir de forma pacífica con la mayoría musulmana egipcia. Celebran la catequesis en el famoso Monasterio Blanco de Sohag, en el Alto Egipto, de hermosa fachada blanca por su piedra caliza. Aunque la población copta fue progresivamente abandonando su lengua original y adoptando el árabe oficial tras la conquista del país en el siglo VII, el clero de la Iglesia Monofisita Copta aún emplea el copto en su liturgia. Se trata de una variante del demótico que hablaban los antiguos egipcios, de ahí el gran interés para filólogos y egiptólogos. La esperanza de que no se pierda ese idioma definitivamente, los niños de la foto.