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sábado, 11 de febrero de 2012

“Desmayarse”

 
 
Orquídeas.
Fotos: Carmen del Puerto.

Y pensar que Lope de Vega fue ordenado sacerdote… Un hombre conocido por sus aventuras amorosas, que dejaron 15 hijos entre legítimos e ilegítimos, también llamado “Fénix de los Ingenios” y “Monstruo de la Naturaleza”. ¡Fue tal su productividad! Pero si hoy reivindico a este madrileño del Siglo de Oro es porque se atrevió a definir el amor en un soneto.

DESMAYARSE

Desmayarse, atreverse, estar furioso,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso:

no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso:

huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor suave,
olvidar el provecho, amar el daño:

creer que el cielo en un infierno cabe;
dar la vida y el alma a un desengaño,
¡esto es amor! quien lo probó lo sabe.

 

“Reloj, no marques las horas”

Torre del Reloj del Palacio de Westminster, en Londres,
donde se encuentra la gran campana llamada Big Ben.
Foto: Carmen del Puerto.


¿Y si el tiempo no existiera o se dilatara como en la pintura de Dalí? No habría bolero. Quizá ya el mexicano Armando Manzanero lo intuyó cuando compuso la letra de la canción, alegato contra el tiempo como magnitud absoluta, con su presente, pasado y futuro. Quizá sabía de la teoría de la Relatividad Especial, en la que el tiempo es elástico y se distorsiona, o de la hipótesis de la discontinuidad del tiempo, formulada por la Mecánica Cuántica. Y quizá también sabía que el “tic tac” se mantiene hasta en los relojes atómicos, calibrados para contar 9.192.631.770 vibraciones del átomo de Cesio en cada segundo o intervalo de la onomatopeya.

RELOJ, NO MARQUES LAS HORAS

Reloj, no marques las horas
porque voy a enloquecer.
Ella se irá para siempre
cuando amanezca otra vez.

No más nos queda esta noche
para vivir nuestro amor.
Y tu tic-tac me recuerda
mi irremediable dolor.

Reloj, detén tu camino
porque mi vida se apaga.
Ella es la estrella
que alumbra mi ser.
Yo, sin su amor, no soy nada.

Detén el tiempo en tus manos.
Haz esta noche perpetua
para que nunca se vaya de mí,
para que nunca amanezca.


Bolero “Reloj, no marques las horas”, cantado por Lucho Gatica:

http://www.youtube.com/watch?v=5Y8UpoKF5LM 

Los “besos” de Gabriela Mistral

 El beso (1969) de Pablo Picasso, en el Museo Nacional Picasso de París.
Fuente: http://9bytz.com/happy-birthday-pablo-picasso/

Gabriela Mistral se llamaba Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga. Pero la escritora modernista optó por un seudónimo que honraba al poeta italiano Gabriel D'Annunzio y a su homólogo francés Fréderic Mistral, a quienes sin duda admiraba. Comprometida con la justicia social y los derechos humanos, escribió “El árbol de Guernica”, obra inspirada en el bombardeo de la aviación alemana sobre la población de esta localidad vasca en la Guerra Civil Española. También Pablo Picasso expresó su condena por la masacre en un cuadro universal. Pero ésta no es la única conexión entre los dos artistas. El malagueño pintó un apasionado beso cubista. La chilena escribió un apasionado poema sobre los besos. Por su producción poética y su labor en la difusión de la cultura, la llamada “reina de la literatura americana” obtuvo el Premio Nobel en 1945.

BESOS

Hay besos que pronuncian por sí solos
la sentencia de amor condenatoria,
hay besos que se dan con la mirada,
hay besos que se dan con la memoria.

Hay besos silenciosos, besos nobles,
hay besos enigmáticos, sinceros,
hay besos que se dan sólo las almas,
hay besos por prohibidos, verdaderos.

Hay besos que calcinan y que hieren,
hay besos que arrebatan los sentidos,
hay besos misteriosos que han dejado
mil sueños errantes y perdidos.

Hay besos problemáticos que encierran
una clave que nadie ha descifrado,
hay besos que engendran la tragedia
cuantas rosas en broche han deshojado.

Hay besos perfumados, besos tibios
que palpitan en íntimos anhelos,
hay besos que en los labios dejan huellas
como un campo de sol entre dos hielos.

Hay besos que parecen azucenas
por sublimes, ingenuos y por puros,
hay besos traicioneros y cobardes,
hay besos maldecidos y perjuros.

Judas besa a Jesús y deja impresa
en su rostro de Dios, la felonía,
mientras la Magdalena con sus besos
fortifica piadosa su agonía.

Desde entonces en los besos palpita
el amor, la traición y los dolores,
en las bodas humanas se parecen
a la brisa que juega con las flores.

Hay besos que producen desvaríos
de amorosa pasión ardiente y loca,
tú los conoces bien, son besos míos
inventados por mí, para tu boca.

Besos de llama que en rastro impreso
llevan los surcos de un amor vedado,
besos de tempestad, salvajes besos
que solo nuestros labios han probado.

¿Te acuerdas del primero...? Indefinible;
cubrió tu faz de cárdenos sonrojos
y en los espasmos de emoción terrible,
llenaron sé de lágrimas tus ojos.

¿Te acuerdas que una tarde en loco exceso
te vi celoso imaginando agravios,
te suspendí en mis brazos... vibró un beso,
y qué viste después...? Sangre en mis labios.

Yo te enseñe a besar: los besos fríos
son de impasible corazón de roca,
yo te enseñé a besar con besos míos
inventados por mí, para tu boca.

“Bésame mucho”

 Detalle de El beso (1907-08), de Gustav Klimt, en la galería Belvedere (Viena, Austria).
Foto de la reproducción: Carmen del Puerto.

El beso (1886), escultura en bronce de Auguste Rodin,
en la exposición “Rodin i la revolució de l’escultura. De Camille Claudel a Giacometti”,

celebrada en la CaixaForum de Barcelona en 2005.
Foto: Carmen del Puerto.

“Bésame mucho”, dice el bolero. Pero pocos saben que esta melodía, por tantas voces interpretada, fue compuesta en 1940 por una pianista y compositora mexicana cuando sólo tenía 16 años. Consuelo Velázquez se llamaba. Hoy su legado altera los sentidos. Especial para oídos románticos y labios de fresa.

BÉSAME MUCHO

Bésame, bésame mucho,
como si fuera esta noche
la última vez.
 
Bésame, bésame mucho,
que tengo miedo a tenerte
perderte después.
 
Quiero tenerte muy cerca,
mirarme en tus ojos,
y tenerte junto a mí.
 
Piensa que tal vez mañana,
estaré muy lejos,
muy lejos de ti.
 
Bésame, bésame mucho,
que tengo miedo a perderte,
perderte después.


“Bésame mucho”, por Consuelo Velázquez:

“Bésame mucho”, por Cesaria Evora:
http://www.youtube.com/watch?v=Esdl_3kKSBk 

Adulterio

Le baiser (2005), escultura del escultor chino Wang Du.
Centro George Pompidou de París.
Foto: Carmen del Puerto.

Ahora que se acerca su onomástica, si San Valentín viera esta escultura, probablemente excomulgaría a la mujer. Aunque si ella fuera musulmana, le iría mucho peor. La Sharía o ley por la que se rigen los países islámicos prevé para una adúltera la muerte por lapidación. Lo que no se aplica si son ellos los infieles. El adulterio ha sido moralmente censurado y hasta considerado un delito a lo largo de los siglos, pero tradicionalmente ha sido más tolerado y socialmente aceptado en los hombres que en las mujeres. En España, el adulterio fue despenalizado el 19 de febrero de 1978, siendo Adolfo Suárez presidente del Gobierno y Landelino Lavilla su ministro de Justicia. Hasta entonces, las mujeres podían ser castigadas con seis años de prisión si cometían adulterio, frente a la impunidad de esta misma conducta en el caso del hombre. Sin hacer apología de la infidelidad, confiemos en que no se produzca una involución en nuestro Código Penal.

Postales románticas

 
De arriba abajo, puestas de sol en Sidi Ifni (Marruecos), Trinidad (Cuba) y Sutherland (Sudáfrica).
Fotos: Carmen del Puerto.

Nunca he estado en el lago azul Ypacaraí, a 48 km de Asunción, la capital de Paraguay. Pero me imagino que tendrá una espectacular puesta de sol como las de estas fotos. También me imagino que ofrecerá un entorno romántico para “una noche hermosa de plenilunio”, como dice la guaranía “Recuerdos de Ypacaraí”. Me gusta mucho esta melodía paraguaya, con versos de Zulema de Mirkin y música de Demetrio Ortiz, que me cantaba una compañera de colegio acompañada de su guitarra y una dulce voz. Ella ya no podrá cantarla nunca más, pero ahora compiten en YouTube las versiones de Julio Iglesias y Caetano Veloso.
 
RECUERDOS DE YPACARAí
 
Una noche tibia nos conocimos
junto al lago azul de Ypacaraí.
Tú cantabas triste por el camino
viejas melodías en guaraní. 
 
Y con el embrujo de tus canciones
iba renaciendo tu amor en mí
y en la noche hermosa de plenilunio
de tu blanca mano sentí el calor
que con sus caricias me dio el amor. 
 
¿Dónde estás ahora, cuñataí,
que tu suave canto no llega a mí?
¿Dónde estás ahora?
Mi ser te añora
con frenesí. 
 
Todo te recuerda, mi dulce amor,
junto al lago azul de Ypacaraí.
Todo te recuerda,
mi amor te llama,
cuñataí.


“Recuerdo de Ypacaraí”, cantada por Julio Iglesias:

 http://www.youtube.com/watch?v=EZnBpHSWHms

“Recuerdo de Ypacaraí”, cantada por Caetano Veloso:

 http://www.youtube.com/watch?v=-N6HCKaInVA

El amor es ciego

Los amantes (1928), de René Magritte. Colección privada, Bruselas, Bélgica.
Fuente: http://revistaatticus.es/2010/03/23/los-amantes-de-rene-magritte-un-amargo-beso
 
¿Cómo pudo enamorarse Fiona de Shrek? ¿O la Bella de la Bestia? La respuesta de la neurobiología: los enamorados pierden la capacidad de criticar a sus parejas al desactivarse la zona del cerebro responsable del juicio social. El amor es “una adicción química entre dos personas", señala Mara Dierssen, neurobióloga del Centro de Regulación Genómica de Barcelona. En otras palabras, “liberación de dos hormonas que actúan como neurotransmisores: dopamina y serotonina”, una definición más prosaica que la ofrecida por la Real Academia Española: “Sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser”.